5 Grandes ventajas de usar una olla a presión

Dicen que la primera olla a presión fue inventada por Denis Papin en el siglo XVII; fue un éxito porque reducía el tiempo de cocción de los alimentos en un 25% y mantenía intactos los sabores. Sin embargo, tenía una pequeña pero peligrosa falla: la válvula de presión era errática y en ocasiones la olla podía explotar, lanzando por los aires la comida que se cocinaba en su interior.

Desde entonces hasta nuestros días, muchas lunas han pasado. La olla a presión no solo ha sobrevivido más de tres siglos, sino que su diseño ha ido perfeccionándose para garantizar platillos deliciosos, una cocción verdaderamente rápida y seguridad absoluta para quien cocina.

Son millones los hogares del mundo que tienen una olla a presión. Si tú aún no estás entre ellos, te enumeramos algunas de las grandes ventajas de tener una.

1. Cocinas más rápido

El principio básico de la olla a presión es que es totalmente hermética; esto hace que el calor no se pierda por orificios ni rendijas, y se concentre totalmente dentro, haciendo que los alimentos se cocinen más rápidamente. Estamos hablando que los tiempos de cocción pueden reducirse entre 2 y 4 veces con respecto a las ollas comunes.

2. Comes más sano

Ya que la temperatura dentro de una olla a presión se eleva más y más rápidamente que dentro de una olla común, los alimentos demoran menos en cocinarse y por lo tanto, mantienen más sus propiedades nutritivas. En otras palabras, tu comida no se deshidrata ni se sobre cocina; los alimentos no flotan durante horas en el agua, perdiendo todas las vitaminas y nutrientes, sino que se quedan DENTRO del alimento.

3. Comes más sabroso

Una cosa es consecuencia de la otra. Si cocinas más rápido y esto hace que el alimento no pierda sus nutrientes y propiedades, significa entonces que tampoco perderá su sabor. Tus platillos quedarán más ricos, sustanciosos, suaves y con color. ¡Para chuparse los dedos!

4. Ahorras, ahorras ¡Ahorras!

Ya te hemos dicho que cocinando con una olla a presión tendrás lista la comida hasta en una cuarta parte del tiempo que en una olla común. Así que ahorras tiempo, el bien más preciado de nuestra era. Pero también ahorras agua, ya que al ser hermética, no desperdicias vapor. Esto puede parecer tonto, pero no tienes que estar pendiente de que se seca tu preparación y tienes que agregar más agua. Olvídate de destapar mil veces la olla para ver cómo va tu receta.

Pero si esto no te parece suficiente ahorro, piensa por un momento la cantidad de gas o electricidad que estás dejando de consumir al cocinar la misma cantidad de alimentos en una cuarta parte de tiempo. Si sumas, al final de mes tendrás dinero para algún capricho, gracias a lo que dejarás de pagar en energía. Y además, estarás aportando un granito de arena al cuidado del medio ambiente.

5. Cocinas con seguridad

Ya no hay razones para temerle a las ollas a presión. El peligro de las válvulas quedó en el siglo pasado. Las ollas a presión actuales tienen tres e incluso más sistemas de seguridad, como el bloqueo automático de la tapa mientras se está cocinando, para que ni por error puedas abrirla antes de tiempo. Simplemente tienes que seguir las instrucciones del fabricante, familiarizarte con tu olla a presión y aprender a cerrarla debidamente.

No existen razones para no tener una ahora mismo, cocinando algo delicioso en tu cocina.

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